“12 Declaraciones y Decretos para Sanidad Divina y Salud”

Tus palabras tienen poder, y lo que dices dirige tu cuerpo y tu futuro.
Proverbios 18:21 dice: “La muerte y la vida están en poder de la lengua”.
Esto significa que tu boca debe estar de acuerdo con la Palabra de Dios y no con los síntomas. La fe habla.


Jesús dijo: “Hija, tu fe te ha sanado” (Marcos 5:34),
y esa fe se mostró en sus palabras cuando ella dijo:
“Si tan solo toco Su manto, seré sana” (Mateo 9:21).


Cuando hablas la Palabra una y otra vez, tu corazón cambia del miedo a la fe verdadera.
Dejas de creer en los síntomas y comienzas a creer en lo que Dios dijo.


La fe es la moneda de los milagros que estás esperando y es el impulso que trae el cambio.
Por eso, declara estas verdades con valentía y espera que el poder sanador de Dios fluya.


  1. Jesús es Señor sobre mi cuerpo

Oración / Declaración:
Jesús, Tú eres el Señor de mi vida.
La enfermedad no tiene poder sobre mí.
Estoy perdonado y libre del pecado y de la culpa.
He muerto al pecado y vivo para la justicia.
Declaro que la vida de Dios fluye en mi cuerpo, trayendo fuerza y restauración a cada célula.


Escritura:
“Mas Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados;
el castigo de nuestra paz fue sobre Él,
y por Sus llagas fuimos nosotros sanados.”
— Isaías 53:5


  1. Soy libre del rencor y del conflicto

Oración / Declaración:
Padre, decido no permitir el rencor ni la contienda en mi corazón.
Perdono a otros así como Cristo me perdonó a mí.
Declaro que el amor de Dios ha sido derramado en mi corazón por el Espíritu Santo,
trayendo paz y sanidad a mi cuerpo.


Escritura:
“Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó en Cristo.”
— Efesios 4:32


  1. No le doy lugar a la enfermedad

Oración / Declaración:
Jesús llevó mis enfermedades y cargó con mis dolores.
Por eso, no doy lugar a la debilidad, al cansancio ni al dolor en mi cuerpo.
Declaro que la Palabra de Dios expulsa toda enfermedad y toda debilidad.


Escritura:
“Envió Su palabra y los sanó,
y los libró de su ruina.”
— Salmos 107:20


  1. La vida de Dios fluye a través de mí

Oración / Declaración:
Padre, Tu vida fluye por cada órgano, cada sistema y cada célula de mi cuerpo.
Esa vida trae sanidad y orden divino.
Declaro que el mismo poder de resurrección que levantó a Cristo de entre los muertos
está dando vida a mi cuerpo ahora mismo.


Escritura:
“Y si el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros,
el que levantó de los muertos a Cristo Jesús
vivificará también vuestros cuerpos mortales por Su Espíritu que mora en vosotros.”
— Romanos 8:11


  1. He sido redimido de la maldición

Oración / Declaración:
Declaro que Cristo me ha redimido de la maldición de la enfermedad,
de la dolencia y de la muerte prematura.
Su sangre corre por mi cuerpo, restaurando cada parte de mí a una salud perfecta.


Escritura:
“Cristo nos redimió de la maldición de la ley,
hecho por nosotros maldición
(porque está escrito: ‘Maldito todo el que es colgado en un madero’).”
— Gálatas 3:13


  1. La Palabra es sanidad para mi cuerpo

Oración / Declaración:
Señor, pongo atención a Tu Palabra y la guardo delante de mis ojos y en mi corazón.
Tu Palabra es vida para mí y sanidad para todo mi cuerpo.
Declaro que Tu Palabra me restaura, me renueva y me fortalece completamente.


Escritura:
“Hijo mío, está atento a mis palabras;
inclina tu oído a mis razones.
No se aparten de tus ojos;
guárdalas en medio de tu corazón,
porque son vida a los que las hallan
y medicina para todo su cuerpo.”
— Proverbios 4:20–22

 

  1. Ninguna plaga se acercará a mi hogar

Oración / Declaración:
Padre, declaro que ningún mal vendrá sobre mí
y que ninguna plaga se acercará a mi hogar.
Tus ángeles tienen cuidado de mí y de mi familia.
Nos guardan en todos nuestros caminos,
y la vida de Dios nos rodea como un escudo.


Escritura:
“No te sobrevendrá mal,
ni plaga tocará tu morada;
pues a Sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.”
— Salmos 91:10–11


  1. Cada órgano funciona perfectamente

Oración / Declaración:
En el nombre de Jesús, declaro que cada órgano y cada tejido de mi cuerpo
funciona en la perfección con la que Dios lo creó.
Rechazo toda falla, infección o inflamación en mi cuerpo.
La vida y la salud gobiernan en mí.


Escritura:
“Te alabaré, porque formidables, maravillosas son Tus obras;
estoy maravillado,
y mi alma lo sabe muy bien.”
— Salmos 139:14


  1. Rechazo la mentira de la enfermedad

Oración / Declaración:
Cuerpo, no serás engañado.
Te alineas con la verdad.
Cada célula sostiene vida y salud.
El Espíritu de vida en Cristo Jesús
me ha hecho libre de la ley del pecado y de la muerte.


Escritura:
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús
me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”
— Romanos 8:2


  1. Declaro sanidad, fuerza y plenitud

Oración / Declaración:
Hablo a cada sistema de mi cuerpo inmunológico, nervioso, respiratorio, digestivo y circulatorio
y declaro que son restaurados y hechos completos.
Declaro que mi sangre, mis huesos, mis articulaciones y mis órganos
están llenos de la fuerza divina de Dios.


Escritura:
“Diga el débil: ‘Fuerte soy.’”
— Joel 3:10


  1. Mi juventud se renueva como la del águila

Oración / Declaración:
Padre, declaro que mi fuerza, mi vitalidad y mi vista
se renuevan día tras día.
Mi juventud es restaurada,
mi energía es renovada
y mi mente está clara y alerta.


Escritura:“Él es quien sacia de bien tu boca,

de modo que te rejuvenezcas como el águila.”
— Salmos 103:5


  1. Viviré y declararé las obras de Dios

Oración / Declaración:
Declaro que no moriré, sino que viviré
y anunciaré las obras del Señor.
Cumpliré el número de mis días en salud divina
y terminaré mi propósito con fortaleza.


Escritura:
“No moriré, sino que viviré,
y contaré las obras del Señor.”
— Salmos 118:17

Toda la gloria y la honra sean para Dios,
Jesús y el Espíritu Santo.


~Profetisa Mary – Diciembre 2025.